El Valle de Rodalquilar, en la Sierra Volcánica del Cabo de Gata, es una depresión paralela al litoral que solo comunica con el mismo a través del tramo llano que conduce al Playazo, vía de desagüe y puerta de acceso marítimo por la que llegó la ocupación humana, y la agresión, el contacto con otras tierras y la captura de sus gentes, el comercio y la riqueza, pero también la miseria y la vejación de la esclavitud, tan corriente en el pasado para los que vivieron en las inmediaciones del Mediterráneo.
El singular origen del Valle de Rodalquilar y las sierras de su contorno, que tradicionalmente han dificultado la comunicación terrestre, le han proporcionado una extraordinaria abundancia y variedad de mineralizaciones que han atraído la codicia de muchos y el interés de todos aquellos que desde el pasado han sabido emplear el valor de sus tierras y sus montes, tanto a cielo abierto como en sus entrañas.
No debe de extrañar que desde que el hombre tuvo conocimiento de la fundición de los metales y noticia del Valle de Rodalquilar, asociara ambos en un mismo objetivo, el de su explotación, que ya se produjo en la prehistoria, como testimonian los restos arqueológicos que a menudo se pueden contemplar, incluso superficialmente, en aquellos contornos;dicha explotación que debió de ser conocida y apreciada por los pueblos colonizadores llegados de otras costas, grandes conocedores de las técnicas metalúrgicas, y especialmente los romanos cuya presencia queda especialmente atestiguada por los restos de una necrópolis del Siglo II que los trabajos de explotación minera realizados en el Siglo XX, en el ámbito del Cerro del Cinto, por la Empresa Nacional ADARO, han dejado al descubierto.
La deducción de un poblado minero romano, quedaría también confirmada por la existencia de pecios en las cercanías del Playazo de los que se han obtenido ánforas cuya cronología se puede situar entre los siglos I y III de nuestra era.
Hay datos que confirman también que durante la primera mitad del Siglo XVI, hubo en el Valle, una gran actividad minera. Época en la que se construyó el Castillo de "Los Alumbres", para proteger a los mineros y sus familias de los constantes ataques de los barberiscos. No obstante, y al igual que sucede en todas las actividades mineras, la producción y la demanda, así como la aparición de nuevos yacimientos, hizo que la extracción de "alumbres" en el Valle de Rodalquilar, se paralizara.
Los trabajos de extracción se retomaron en el Siglo XIX, donde la extracción de caolín, no tuvo la importancia de la del "alumbre", ni por supuesto de la que estaba por venir en ese mismo siglo, la del Oro.
La primera explotación de Oro, fué en el año 1883, en la mina denominada "Las niñas". En el año 1939, eran ya, varias las minas en explotación. La investigación y explotación de toda la minería en el Valle de Rodalquilar y aledaños se prolongó hasta el año 1966. En esos últimos 25 años, del Valle de Rodalquilar salieron alrededor de 5.000 Kg. de oro anuales. Este oro, ya en lingotes, se llevaba directamente al Banco de España en Madrid, y con él el Régimen pudo acceder a los mercados internacionales para la compra de alimentos y bienes.
Toda aquella actividad fué un revulsivo económico, no sólo para el Valle, sino también para todas las poblaciones circundantes, llegando a tener en sus momentos más álgidos, a más de 700 personas trabajando. El cese de esta actividad hizo que la mayoría de la población emigrara a otras provincias y Europa. Hoy día, con la declaración de toda la Sierra de Gata como "Parque Natural", vuelven a crearse expectativas en el Valle. 500 años después de aquella gran inversión en el Valle de Rodalquilar, que supuso un poblamiento importante, y después de todos los altibajos, nos encontramos de nuevo, ante unas espectativas que, hoy por hoy, no despejan el futuro, aunque una cosa sí ha cambiado, y es que no es la "minería" la que crea estas expectativas, sino su antítesis, "El Medio Ambiente".
(Texto: J.Berenguer) |
Castillo de los Alumbres |